Workshop 162

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La democracia constitucional en América Latina bajo presión

Salón H-506 | Room H-506 | Salle H-506

Coordinadores:

  • Christian Viera Álvarez – christian.viera@uv.cl
  • Catalina Lagos Tshorne – clagos@tcchile.cl
  • Diego Pardo Álvarez – diego.pardo@uai.cl
  • Luis Gonzalo Inarra Zeballos – luinarra@gmail.com
  • Aurora Rozas Moreno – aurora.rozasmoreno@gmail.com

SPEAKERS

AlfonsoSantiago
Miguel AngelErroz Gaudiano

En América Latina, desde nuestras emancipaciones, las crisis han sido compañeras constantes y, en muchas ocasiones, han resultado en conflictos violentos y fratricidas. Hoy, parece que nos enfrentamos a una crisis del régimen político, particularmente de la democracia. ¿Pero tiene este momento alguna particularidad que no se haya experimentado antes? ¿Tiene una magnitud especial, o es una característica de nuestras latitudes vivir con inestabilidad? Responder a esta pregunta requiere considerar que la realidad política de nuestra región no es homogénea, aunque existen algunos elementos compartidos que ayudan a explicar, al menos en parte, la inestabilidad sistémica de la región.

Para empezar, nos caracterizamos por un sistema presidencial más o menos fuerte. Sobre este asunto, Gargarella ha señalado que una de las dificultades de América Latina radica en la «sala de máquinas», es decir, en la forma en que se organiza el poder.

Si se reconocen estas dificultades institucionales, se podría argumentar, como lo hizo Madison en los primeros días del constitucionalismo, que el correcto funcionamiento de las instituciones no puede depender de la virtud o del carácter angelical de sus miembros. Por el contrario, «la prueba de un buen sistema institucional era que pudiera funcionar aceptablemente incluso si los cargos públicos estuvieran ocupados por ‘demonios'».

Lo que importa es la institucionalidad misma, que perdura en el tiempo y trasciende a los individuos que ocupan los cargos. Y esta idea, tan básica y de sentido común, no es tan evidente hoy en día. En varios lugares, estamos observando cómo ciertas prácticas están socavando las instituciones. Si este fenómeno continúa, podría conllevar un alto costo democrático, dañando las reglas fundamentales del estado de derecho y la distribución de funciones en el ejercicio del poder estatal.