Ataques a la democracia desde los populismos
Chairs
Manuel Restrepo Medina manuel.restrepo@urosario.edu.co; Luisa Fernanda García López luisa.garcia@urosario.edu.co
La tensa relación entre el populismo y la representación política constituye uno de los pilares de la crisis que atraviesan hoy muchas democracias. En ese marco, las modalidades de democracia directa o semi directa —como referendos y plebiscitos— permiten la manifestación inmediata de la voluntad general y suelen valorarse cuando se busca desplazar o acotar la democracia representativa tradicional, promoviendo un vínculo directo entre el pueblo y el poder. Esa concepción de voluntad presupone, sin embargo, un pueblo homogéneo: una unidad sólida que
traza con nitidez quiénes pertenecen al demos y quiénes quedan excluidos. Por eso el populismo incorpora una dimensión antipolítica: pretende fundar una comunidad idealizada —un pueblo auténtico, incorruptible y unido— que reduce la pluralidad propia de las sociedades democráticas.
A partir de esa aproximación de la afectación de la democracia por las distintas manifestaciones de populismo, en este workshop, se pretenden abordar tres ejes temáticos en particular: La crisis del constitucionalismo y de la democracia representativa. El populismo tensiona los fundamentos del constitucionalismo al cuestionar los límites al poder y relativizar la centralidad de las instituciones representativas. La narrativa de un “pueblo auténtico” frente a élites corruptas erosiona la legitimidad de los parlamentos, los tribunales y los órganos de control, debilitando los contrapesos y promoviendo la idea de que la voluntad mayoritaria inmediata puede sustituir los marcos constitucionales. Este eje examina cómo la democracia representativa se ve desplazada pormecanismos plebiscitarios y cómo ello afecta la estabilidad institucional y la protección de derechos. La imbricación entre el nacionalismo y el populismo.
El populismo suele entrelazarse con discursos nacionalistas que exaltan una identidad homogénea y excluyente, definiendo quién pertenece al “pueblo verdadero” y quién queda fuera de la comunidad política. Esta imbricación refuerza dinámicas de polarización, alimenta la desconfianza hacia lo diverso y justifica políticas que restringen derechos de minorías, migrantes o grupos disidentes. El eje busca analizar cómo la combinación de populismo y nacionalismo produce un cierre del espacio democrático y una redefinición excluyente del demos.
Prácticas populistas naturalizadas en el actuar estatal. Más allá del discurso, el populismo se traduce en prácticas institucionales que se normalizan en la gestión pública: concentración de poder en el ejecutivo, debilitamiento de organismos de control, uso plebiscitario de consultas y referendos, y manipulación de la comunicación oficial para construir un relato único. Estas prácticas, al institucionalizarse, erosionan la cultura democrática y generan un Estado que opera bajo lógicas de excepcionalidad permanente. Este eje permitirá discutir cómo dichas prácticas se han naturalizado y qué riesgos implican para la vigencia del Estado de derecho.
